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Dos Casas
Porto
1997 - 2004

El proyecto de estas dos casas se sitúa dentro de un solar urbano, recientemente promovido por el Municipio. Las reglas impuestas (alineamientos, altura de cornisa y coeficiente de ocupación) casi pré definen la volumetría a edificar.
La implantación propuesta se basa en el supuesto de que el volumen de construcción debe ser único, atendiendo a las reducidas dimensiones del límite del solar.
El “lugar” de las casas es definido a través de la relación que se establece entre la cota más elevada (terreno) y la cota más baja (calle), distinguiendo de esta manera los diferentes niveles en que se organiza el espacio interior y el modo como se articula con el espacio exterior inmediatamente adyacente. Se trata de encontrar un equilibrio en la escala y en la proporción entre terreno y edificación.
El rigor de la geometría con que se diseñan todos los elementos corresponde a la necesidad de determinación del “lugar geométrico” que las casas deben ocupar en el terreno y también a la capacidad que deben poseer para generar, regir y organizar su propio espacio.
El programa se distribuye por los tres pisos de acuerdo con el sentido de la composición que organiza la volumetría:  a la expresión más compacta del piso inferior (sótano) le corresponde la entrada; a la mayor “abertura” y aparentemente a la menor solidez que caracterizan los dos pisos superiores, le corresponden respectivamente, cocinas y salas, en el primer nivel, y cuartos, en el nivel superior.
Es a partir de la entrada, localizada en el piso inferior y al nivel del paseo de la calle, que todo el espacio interior se estructura –es a partir de aquí que se establecen todas las circulaciones verticales y horizontales.
La articulación de los espacios resulta también de la jerarquía que ordena la volumetría.
Dos casa iguales, simétricas no tienen necesariamente que repetirse entre ellas. Pueden hacerlo más, tal vez más importante en este caso, sea hacerlo en un solo cuerpo, desde que se permita una doble lectura – un volumen único, autónomo, cuya composición, al encerrarse en si misma, afirma su propia unidad, sin que con eso se deje de distinguir en la integridad de esa unidad, las partes que la componen, bien como su repetición.